Mantenimiento de los aparejos a cadena: qué verificar antes de cada uso

Mantenimiento de los aparejos a cadena
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El mantenimiento que no se realiza hasta que ocurre la avería

En un taller en actividad, por el ritmo de trabajo que tiene, es difícil que la revisión del aparejo se realice en caso de que aparezca cualquier otra tarea que en ese momento parece más urgente. El problema destaca porque un aparejo no mantenido no falla de una forma gradual y notoria: puede seguir funcionando hasta el momento exacto en que más se necesita que no falle, con una carga suspendida en el aire sobre el área de trabajo. Para ese fin, la presente guía reúne, en un solo archivo, la rutina de mantenimiento completa para aparejos a cadena, manuales o eléctricos, recabando y consolidando así lo que se ha desarrollado en las primeras notas de este calendario.

Por qué la puesta a punto de este equipo es diferente a las demás herramientas

Es completamente entendible que, si una herramienta presenta un fallo, el más probable resultado sea que las partes de la misma simplemente dejen de funcionar. En el caso de un aparejo que presenta fallo con plena carga (y más aún si está en movimiento) es bien evidente que puede ocasionar que una carga que cuelga pueda caer, con el riesgo inmediato que eso tiene tanto para el operario y el terreno de trabajo como para el material que se eleva en ese preciso momento. Por eso cualquier rutina de revisión no es un “extra” que puede ser recomendable, sino parte de la idiosincrasia del funcionamiento seguro del equipo en cualquier taller u obra que habitualmente haga uso de él.

Inspección previa al uso

Esta inspección debería realizarse siempre, independientemente de la frecuencia de uso del equipo o de cuán bien haya funcionado la última vez:


– Cadena de carga: llevar a cabo una inspección visual total, en busca de eslabones deformados, estirados, con fisuras o con signos de corrosión. Una cadena con torsiones, aunque a nivel visual parezca entera, tiene comprometida su resistencia real de tal forma que no siempre es evidente sin una revisión exhaustiva.
– Ganchos (de carga y de suspensión): comprobar que cierran correctamente cada uno de los ganchos con su traba de seguridad, y que no presenten deformaciones en su curvatura, lo que evidenciaría que el equipo ha sido sometido a sobrecargas en momentos anteriores de su uso.
– Freno de carga: comprobar que mantenga el peso sin deslizarlo al soltar la cadena de mano (en modelos manuales) o al soltar el pulsador (en modelos eléctricos). Quizás sea el componente de seguridad más importante de todo el equipo que se ha ido desarrollando en estas entregas.
– En modelos eléctricos: asegurarse que no haya cableado expuesto o dañado, y que el pulsante colgante funcione correctamente en ambas direcciones sin hojas que impidan el paso del mismo.
Si cualquiera de estos puntos denota anomalía, el criterio correcto es no utilizar el equipo antes de que sea revisado por personal cualificado, por encima de la urgencia de la tarea que se va a realizar en ese momento.

Inspección regular


Con una frecuencia menor a la del uso diario pero de forma regular en función del uso del equipo:

• Apropiada lubricación de la cadena de carga: siempre conforme a lo que marque el fabricante, evitando tanto la falta de lubricación como el exceso, ya que esto atrae suciedad que puede afectar el correcto funcionamiento del mecanismo con el paso del tiempo.
• Revisar los engranajes internos: en el cuerpo reductor del aparejo, donde comprobará que no existe un desgaste anormal ni ruidos extraños en el circuito ASR durante el funcionamiento habitual del equipo.
• Comprobar que no haya torsiones en la cadena: la cadena con torsiones disminuye la resistencia real de la cadena de carga de forma muy significativa, a pesar de que el eslabón individual no tenga una determinada visibilidad.
• En modelos eléctricos: Motor y conexiones eléctricas son revisados por personal formado (sin intentar solucionar las fallas que se produzcan en el funcionamiento de un motor eléctrico a no ser que se tenga la formación técnica adecuada).

Mantenimiento de largo plazo

Con una frecuencia relativamente baja, normalmente determinada por el fabricante, dependiendo las horas de uso o el tiempo transcurrido:
• Reemplazo de la cadena de carga: siempre que exista desgaste o elongación. La elongación de la cadena (su distancia a la medida original), aunque no siempre visible a simple vista sin disposición de un vernier para medirla, es uno de los indicadores más fiables de desgaste.
• Revisión del freno de carga a cargo de personal competente: puesto que la revisión del freno de carga, dado que este es el componente que garantiza que la carga no caiga de forma incontrolada, deberíamos repetirla cada cierto tiempo por un empleado con formación técnica específica y no debería retrasarse por ninguna circunstancia.
• Revisión estructural del cuerpo del aparejo, comprobando que no existan fisuras, que no haya deformaciones, que no exista desgaste en los componentes del aparejo en los puntos de mayor exigencia mecánica en el conjunto del equipo.

Registro de mantenimiento como instrumento de gestión

Contar con un registro muy simple de cada revisión efectuada (fecha, componente objeto de la revisión, observaciones, acciones que se derivan de la revisión, etcétera) permite identificar patrones tendenciales del desgaste a lo largo del tiempo que no necesariamente aparecen en una revisión aislada y puntual de un determinado componente. Un aparejo que presenta un desgaste avanzado en comparación con otros equipos homólogos (en relación con la antigüedad) puede estar comunicando un problema de uso (sobrecarga sistemática, condiciones medioambientales desfavorables) que conviene detectar y corregir, y no simplemente proceder a la sustitución de componentes sin indagar en la causa raíz del desgaste anticipado que presenta el equipo en cuestión.

Cómo tomar medidas de elongación de la cadena

Una manera práctica de evidenciar el fenómeno de elongación en la cadena de carga. Consiste en la manera de tomar la medida de una cierta cantidad de eslabones (5 o 10 eslabones en función de lo indicado por el fabricante) que luego es comparada con la cifra original indicada en la ficha técnica del equipo. Una desviación que sobrepase el umbral de tolerancia, tal como lo indica el fabricante, quiere decir que la cadena ha llegado al final de su vida útil y debe ser reemplazada, sin tener en cuenta que a la vista puedan figurar eslabones en condiciones de ser usados.

Indicios de que el aparejo necesita una revisión ineludible

• Marquesinas o ruidos extraños mientras se está elevando la carga, que previamente no los había en el uso habitual del aparato.
• Al soltar la cadena de mano o el pulsador, la carga se desliza independientemente de que dicho deslizamiento sea mínimo.
• Se observan ganchos de carga o suspensión, que están visiblemente deformados, indicios de que hubo posiblemente una sobrecarga del aparato.
• Eslabones de la cadena visiblemente oxidados, con fisuras o deformaciones visibles cuando se realiza una inspección.
• Resistencias al dar de tirones de la cadena de mano (en modelos manuales) o pulsador (en modelos eléctricos). Con cualquiera de estas señales es suficiente para suspender inmediatamente la utilización del equipo hasta que sea inspeccionado, sin importar si dicha avería parece un asunto menor o si la tarea que queda pendiente tiene que ver con algo urgente en ese momento preciso.

Kit básico de repuestos recomendado para las operaciones más intensivas

Para los talleres o las obras que dependen de forma habitual de su diestramente equipamiento, tener el kit básico de repuestos a su disposición —al menos una cadena de repuesto de la capacidad de carga correspondiente y ganchos de repuesto— hace que sea posible reducir el tiempo de inactividad de su equipo ante el desgaste normalmente predominante y detectado durante la correspondiente inspección. Dependiendo de la provisión a demanda de cada repuesto, sin la presencia de ningún tipo de stock de seguridad a disponibilidad, son varios días de tener el equipo parado a la espera de la compra y del envío de la pieza necesaria, tiempo que, en el caso de operaciones con un alto volumen, tiene un coste importante en términos de productividad perdida.

Revisión tipo de revisión

• Revisión previa a la utilización: puede y debe ser realizada por el propio operario que la va a utilizar, como parte de la rutina habitual de trabajo diario.
• Inspección: la meri14dad puede ser realizada por operarios de taller con un conocimiento básico sobre el equipo, siguiendo las indicaciones que proporciona el fabricante para el modelo utilizado.
• Mantenimiento a largo plazo y revisión del freno de carga: debería quedar en manos de personal debidamente capacitado y específicamente orientado a este tipo de equipos, en la medida en que son elementos que son críticos y cuya evaluación requiere un conocimiento técnico específico.

Entorno de trabajo y frecuencia de Mantenimiento

Un aparejo que se utiliza todos los días en un taller de alta rotación debe tener una frecuencia de revisión periódica mayor que uno que utiliza esporádicamente en una obra. Las condiciones ambientales también juegan su papel: un equipo que opere en ambientes húmedos, polvorientos o corrosivos necesita que atendamos más la lubricación y la revisión del temido proceso corrosivo de la cadena y los componentes metálicos, que uno que opere en un entorno cerrado como un taller con un buen grado de ventilación y control ambiental.

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Capacitación continua del personal en mantenimiento básico

Más allá de la etapa de revisión per se, la capacitación del operario periódicamente en qué señales debe observar y cómo debe interpretarlas correctamente, es una inversión que se paga sola con el tiempo. Un operario que sabe reconocer una torsión sutil en la cadena, o que entiende por qué un ruido nuevo en la elevación amerita detener inmediatamente la tarea, es una primera línea de defensa contra fallas que de otro modo se detectarían solo en la inspección periódica formal, incorporando la adición del riesgo que supone dicha inspección, que es aquel que se origina por el tiempo transcurrido entre inspecciones programadas. La formación no sustituye las inspecciones periódicas que son realizadas por personal de un nivel de profesionalización más elevado si no que complementa esa rutina con una vigilancia continua que acompaña el uso habitual, cotidiano e inmediato que se hace del equipo.

Análisis de la inversión

El correcto mantenimiento de un aparejo a cadena, no es un gasto adicional evitable sino que es lo que sostiene la vida útil del equipo y el mantenimiento de la seguridad en cada una de las operaciones de elevación que se realiza a través de su empleo durante los años y años de su servicio, ya el coste de sustituir una cadena de carga o de proceder a una revisión del freno de forma periódica es, sin lugar a dudas, menor que el coste (en todos los sentidos) de una correspondiente avería del propio equipo en el momento que está en pleno uso, con una carga suspendida sobre la zona de trabajo. Diferencias en los criterios de mantenimiento en función de la marca del equipo utilizado
A pesar de que los principios de mantenimiento son similares entre todos los fabricantes, cada marca puede establecer sus propias periodicidades y tolerancias para sus modelos, las cuales estarán establecidas en función del diseño específico de sus componentes que pueden como consecuencia variar de unas marcas a otras. Seguir a rajatabla las indicaciones del fabricante del equipo específico y no extrapolar criterios genéricos de otra marca diferente es la forma más segura de mantener el aparejo dentro de los límites de seguridad para los cuales fue diseñado.
La periodicidad exacta dependerá del uso que se le dé y del modelo concreto de equipo; lo correcto es siempre seguir la periodicidad que indique el fabricante, y no aplicar una cifra generica que no tenga en cuenta las condiciones reales de trabajo de tu operación.

Preguntas frecuentes

¿Cómo de frecuente hay que lubricar la cadena de un aparejo?

La respuesta exacta depende del uso y del modelo concreto en el que está hecho el equipo, lo que es correcto es seguir siempre la periodicidad que establezca el fabricante antes que generalizar con una cifra igual a todos sin tener en cuenta las condiciones reales de trabajo de tu operación.

¿Como sé cuándo mi cadena de carga hay que cambiarla?

Los signos más evidentes son el alargamiento de cadena fuera de las medidas originales, los eslabones deformados o fisurados, o la corrosión avanzada. En caso de dudar, la revisión realizada por un personal acreditado es la forma más segura de corroborarlo con certeza.

¿Puedo seguir usando el aparejo con el freno de carga que desliza un poco?

No es recomendable: cualquier deslizamiento del freno de carga, por pequeño que parezca, es indicativo de una falla en el más importante componente de seguridad del equipo y debe ser objeto de revisión antes de continuar usándolo para ninguna tarea.

¿Cómo puedo medir suficientemente la elongación de la cadena en casa?

Midiendo una cantidad de eslabones que luego se compara con el valor original que figura en la ficha técnica del equipo, utilizando el método que indique el fabricante y su tolerancia para ese modelo concreto de aparejo.

¿Es conveniente llevar un registro de las revisiones realizadas?

Sí, un registro sencillo, anotando la fecha de la revisión, la referencia del componente revisado y observaciones vinculadas, ayuda a detectar patrones de desgaste en el tiempo, permitiendo identificar si un equipo se desgasta con mayor velocidad de lo que debería a causa de condiciones de uso que convendría corregir, en lugar de únicamente seguir cambiando componentes sin entender el por qué.

¿Es conveniente disponer de repuestos en stock?


Para fuertes tareas operativas, sí resulta conveniente: disponer al menos de una cadena de repuesto y de ganchos de sustitución disponibles evita tiempos de paradas prolongadas ante un desgaste detectado en la inspección de rutina, en lugar de depender únicamente de pedidos a demanda que pueden tardar días.

Previo a tu elevación

La rutina de chequeo previo a cada utilización no debería ser una posibilidad a elección ni depender de lo exigente que pueda ser el trabajo del día: es lo que permite garantizar que el equipo va a funcionar de forma segura en el preciso momento en el que más necesitamos esa seguridad, siendo el equipo el que sostiene la carga suspendida sobre el área de trabajo.

En Insumos y Máquinas trabajamos con aparejos tipo cadena de la marca Fema, entre otras, y

estamos en condiciones de asesorarte con respecto a la rutina de mantenimiento correspondiente a tu modelo, a los repuestos que están disponibles de los componentes que más se desgastan, y qué kit básico de repuestos te conviene tener en stock de acuerdo a tu volumen de operación.

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