Hormigonera monofásica o trifásica: qué es lo que necesita tu obra.

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La pregunta que paraliza la compra a medio camino

Es bastante común que se llegue a fijar la capacidad y la marca de la hormigonera, pero es solo a partir de ese punto cuando surge la pregunta que puede complicar mucho la situación: ¿la instalación eléctrica de la obra tiene la capacidad de soportar a la máquina escogida? Si uno se deja llevar y se compra la hormigonera trifásica sin respuesta a la pregunta anterior, eso obligará a una obra eléctrica adicional que muchas veces no estaba prevista, y eso generará una paralización del trabajo y un coste extra debido precisamente a una verificación que, si se hubiera realizado, podría haberse evitado. Esta guía responde a la pregunta antes de que uno se la formule, es decir antes de haber pasado ya tiempo y dinero en la compra de una máquina que no se puede poner en marcha sin la obra correspondiente.

Diferencias entre monofásico y trifásico

La diferencia entre monofásico y trifásico radica en la corriente eléctrica que sirve de alimentación al motor. Se trata de un concepto técnico que, aunque conviene por lo menos entender a grandes rasgos antes de decidir la compra, en este momento no está latente entre las personas.

Monofásico (220V): es la instalación eléctrica habitual en la mayoría de viviendas, así como en las obras pequeñas o medianas y en los pequeños comercios. Sirve para motores de menor potencia, con un rendimiento acorde al uso normal de obra, y es la instalación que con más probabilidad podría estar ya disponible en el terreno sin necesidad de trámites o inversiones.

Trifásico (380V): instalación de mayor capacidad, más típica de plantas industriales, de obras a gran escala o instalaciones eléctricas con una mayor demanda. Con esto se consiguen alimentar motores de mayor potencia con mejor eficiencia energética que no sería posible si se pretendiera alcanzar dicha potencia a partir de un motor monofásico, pero esto requiere una conexión que no resuelven todas las obras desde el inicio del proyecto.

En cuanto a las hormigoneras se refiere, los modelos de menor potencia (de 2 HP, por ejemplo) suelen ser tanto monofásicos como trifásicos, pero a medida que se incrementa la potencia del modelo, el modelo trifásico se convierte en habitual o directamente en la única opción disponible en el mercado para esa capacidad.

Beneficios de cada tipo de motor para obras

Motor monofásico: no necesita ninguna instalación eléctrica adicional de la instalación habitual disponible en gran parte de las obras y casas, por lo que permite la puesta en marcha del equipo sin ninguna obra eléctrica para empezar a trabajar nada más recibirlo, sin tener que esperar a la parte administrativa y técnica previa de otras opciones.
Motor trifásico: rinde mejor en potencias más elevadas gracias a un funcionamiento más estable con grandes cargas, lo cual es importante en obras donde la hormigonera trabaja tandas continuas a lo largo de jornadas extensas, donde en ciertas ocasiones el rendimiento de un motor monofásico exigido al extremo se puede ver alterado.

Qué instalación eléctrica hay que confirmar antes de comprar

Antes de decidirte por un modelo, le conviene confirmar lo que le describimos a continuación en el lugar de trabajo, preferentemente con la colaboración de un electricista de la obra (si hay alguna duda técnica):
• Tipo de conexión: monofásica (220V) o trifásica (380V), revisando el cuadro eléctrico de la obra o de la instalación provisional, sin dar por hecho el tipo de instalación porque “las obras de alrededor tienen tal o cual conexión”.
• Capacidad de la instalación. No sólo el tipo de corriente sino si la instalación puede aguantar la potencia del motor elegido sin sobrecargar el circuito, y en especial si ya hay otros equipos eléctricos conectados al mismo cuadro de la obra.
• Espacio entre la caja de microcorte y el punto de trabajo: en caso de ser grande la distancia entre el tablero y el lugar de trabajo puede requerir añadir cableado adicional o bien una extensión adecuada a la potencia del equipo, algo que conviene prever antes de la compra para no encontrarse con esa limitante sólo en el momento de instalación del equipo.

Si la obra todavía no tiene la instalación eléctrica definitiva y se trabaja con conexión provisoria, confirmar con el proveedor de energía o el electricista de obra qué tipo de alimentación se tiene en ese momento evitará se lleve la sorpresa de tener el equipo parado o funcionando mal (sobre todo en obras que recién están comenzando y donde la instalación definitiva puede estar a algunos meses de resolverse).

Cuadro de comparación: hormigonera monofásica vs. trifásica.

AspectoMotor monofásico (220V)Motor trifásico (380V)
Instalación requeridaEstándar, la mayoría de las obras dispone de ellaInstalación de mayor capacidad, no siempre disponible
Potencia habitualMenor a moderadoModerado a alto
Rendimiento en carga sostenidaAdecuado para uso habitualMás estable en tandas continuas prolongadas
Facilidad de puesta en marchaAlta, sin obra eléctrica adicionalDependiendo de la instalación existente en el lugar
Uso habitualObras pequeñas y medianas, viviendasObras de mayor envergadura, plantas con instalación trifásica


Ventajas del monofásico: disponibilidad inmediata en la mayoría de las instalaciones existentes, sin necesidad de obra eléctrica adicional, lo que se traduce en menor tiempo entre la compra y la puesta en marcha efectiva del equipo.

Restricciones del monofásico: a igual tamaño de motor, rinde con un menor nivel de potencia que el trifásico correspondiente, algo que puede apreciarse en el rendimiento bajo uso muy exigente y continuo.

Ventajas del trifásico: más optimo rendimiento a grandes potencias, mantenido en uso continuo sostenido, con una interesante menor posibilidad de ver cambios de rendimiento cuando las jornadas de trabajo se alargan.

Restricciones del trifásico: se requiere una instalación eléctrica que no toda las obras tienen disponible en un inicio, lo que puede implicar una inversión no contemplada en el presupuesto de obra.

El coste oculto de no verificar en su debido tiempo la instalación

Uno de los errores más comunes a la hora de comprar equipos eléctricos de obra, es decidir primero el modelo por capacidad o por marca y sólo después preguntar por el tipo de alimentación que requiere. Cuando la secuencia queda invertida y se sale del orden lógico — si primero confirmo la instalación disponible y luego elijo un modelo compatible —, es cuando aparecen los costes ocultos, ya sea una obra eléctrica de urgencia para hacer viable trifásica donde no existía, el alquiler de un grupo electro-génico mientras se resuelve dicha obra, o la propia devolución del equipo adquirido para cambiar por otro que entonces sea compatible con la instalación real. Los gastos derivados de las errores, que se puede evitar con una única consulta al electricista “in situ” o a quien esté llevando a cabo la instalación eléctrica se terminan haciendo más pesados que la diferencia de precio entre un modelo monofásico y uno trifásico de igual capacidad.

Cuándo consultar con el electricista antes de comprar

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En todas las obras de nueva construcción donde la instalación eléctrica está en fase de planificación, tiene sentido que eligiendo la hormigonera (y cualquier otro equipo eléctrico de la obra) lo hagas con aquel que esté desarrollando el proyecto eléctrico de la obra general, de tal manera que la instalación incluya la demanda real de todos los equipos que van a incorporarse y no sólo la hormigonera de manera aislada. Esto es de especial interés y consideración cuando la previsión es elevar, junto con la hormigonera, otro tipo de equipos de un nivel de potencia importante, como pueden ser compresores, soldadoras o herramientas eléctricas de consumo intensivo, ya que la suma de aquellas demandas probablemente sería decisiva en el hecho de optar por una instalación trifásica mientras que es muy posible que la utilización de cada una de las máquinas lo permita con una alimentación monofásica.

Entorno de trabajo y situaciones de utilización

En obras de vivienda o en ampliaciones y con suministros eléctricos normales, el motor monofásico satisface perfectamente la necesidad, siendo el sistema por defecto en la mayoría de los casos de este tipo de obras. En fábricas de premezclado, construcciones industriales o grandes obras donde ya existe una instalación trifásica de otros equipos (compresores, soldadoras, otras máquinas de potencias más importantes que ya incorporan los obradores), aprovechar esa propia instalación para la hormigonera trifásica sería la opción más eficiente, en lugar de incorporar un motor monofásico que funcionaría con menos margen de respuesta a las demandas del tipo de instalación que hay.

Mantenimiento preventivo

Control previo a cada uso:
– Estado del cableado y de las conexiones eléctricas del motor, comprobando que no hay cables sueltos o dañados, aspecto especialmente importante en obras en que el equipo se desplaza entre diferentes puntos del terreno. – Funcionamiento correcto del sistema de encendido y del tambor mezclador, verificando que no hay una resistencia anormal a la puesta en marcha.

Inspección periódica del equipo: – Revisión del motor eléctrico y de sus conexiones, que en el caso de cualquiera de las aristas, deben ser revisadas, examinado y reemplazadas (si es necesario) con personal cualificado y con la titulación adecuada, evitando hacerse cargo de las averías eléctricas si no se tiene la formación técnica pertinente. – Evitar la acumulación de mezcla endurecida en el tambor y en las palas internas con la limpieza del tambor, ya que el motor debe vencer el esfuerzo adicional que suponen, elevando su deterioro con el tiempo.

Mantenimiento de largo plazo del equipo: – Revisión del sistema eléctrico completo de forma periódica en función de la periodicidad que determine el fabricante, dado que es preferible anticipar las averías a tener que detener la obra en un momento crítico del cronograma.

Análisis de inversión del equipo

Tomar la decisión de acertar desde el principio entre monofásico y trifásico evita gastar más en una obra eléctrica no esperada, o bien, quedarse con un motor que no tiene la fuerza suficiente indispensable para la obra real. La opción de inversión idónea no es aquella que goza de mayor potencia que la muy que la que concuerda con la instalación eléctrica real del puesto de trabajo y del volumen de hormigón que exige la obra, que han de ser considerados de manera correlativa y no de forma unitaria.

Y si ya has comprado un equipo que resulta incompatible con tu instalación

En el caso de que hayas comprado una hormigonera trifásica y después descubras que tu obra tiene instalación monofásica, las salidas operativas son prácticamente dos: realizar la obra eléctrica requerida para habilitar la potencia trifásica en el lugar de trabajo o gestionar el cambio del equipo por un modelo monofásico de la misma capacidad, si el proveedor tiene establecido el cambio dentro de su política en torno a este asunto. En cualquiera de los dos casos, cuanto antes se aprecie la incompatibilidad menor impacto tendrá en el cronograma de obra, de manera que conviene que en la verificación se actúe como uno de los primeros pasos tras recibir el equipo y no esperar hasta el uso efectivo del mismo el día que se necesita primera vez en tiempo de funcionamiento.

Preguntas frecuentes

¿Se puede cambiar una hormigonera trifásica a instalación monofásica?


No es una buena conversión ni habitual en el usuario: lo suyo es elegir desde inicio el modelo cuya alimentación corresponda con la instalación real disponible en el lugar de trabajo y no buscar la solución una vez que se ha procedido en la compra.

¿Todos los modelos de hormigonera eléctrica vienen en versiones monofásica y trifásica?

No, no necesariamente: la existencia de versión monofásica o trifásica estará en función de la potencia del motor de cada modelo determinado. Deberías confirmar con el proveedor de tu motor qué alimentación te encontrarías con la capacidad y la potencia que necesitás antes de dar por buena la compra.

¿Y si conecto un motor trifásico a una instalación monofásica?

No es posible conectar un motor o un generador trifásico a una instalación monofásica sin un dispositivo de conversión adecuado, y lo cierto es que no es la solución recomendada: la alimentación del motor tiene que coincidir con el tipo de instalación eléctrica que hay disponible a partir de la elección del modelo para no llegar a dar lugar a improvisaciones que puedan dañar el equipo o resultar en problemas de seguridad tanto para el operario como para el resto de la instalación de obra.

¿Así que la potencia del motor tiene influencia sobre si conviene monofásico o trifásico?

Sí, de manera categórica: a medida que la potencia del motor aumenta, es más probable que el fabricante lo ofrezca únicamente en versión trifásica, dado que a tales potencias la eficiencia y estabilidad de un motor de tipo trifásico son muy superiores a las de un monofásico equivalente que deba soportar esa exigencia.

Antes de decidir qué equipo comprar

Comprobar el tipo de instalación eléctrica que podrás tener en tu obra es el paso previo, no posterior, a decidir el modelo de hormigonera. Esta aparente simple decisión previene, por un lado, una obra eléctrica ajena a la planificación, y por el otro, quedarte con un motor que no acompasa el ritmo real del trabajo de tu proyecto.

En Insumos y Máquinas trabajamos con hormigoneras de la marca Fema, entre otras, tanto en versión monofásica como trifásica en función de la potencia del modelo. Si te da pereza hablar con nosotros para que podamos informarte sobre qué alimentación es adecuada para la instalación eléctrica de tu obra, nos podemos encargar de la preparación de la ficha técnica correspondiente antes de poder dar por definitiva la compra habiendo considerado también la posible demanda conjunta de otros equipos eléctricos que tengas previstos para la misma obra.

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