Hormigonera de volteo: guía completa para elegir la indicada

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El cuello de botella que frena cualquier obra

No hay avance de obra más lento que esperar a que se termine la mezcla de hormigón. Mezclar a pala rinde poco, hace cansar al personal y pone en riesgo la calidad final del hormigón si la mezcla queda despareja: algunas zonas con más agua que otras, unos agregados muy distribuidos, un tiempo de mezclado inconsistente de tanda a tanda según la condición física de la persona que esté paleando en ese momento. La hormigonera de volteo resuelve de un plumazo ese cuello de botella: mezcla de manera uniforme, en una cantidad constante y sin depender de la cadencia física de una cuadrilla que, según avanza la jornada, inevitablemente rinde menos.
El dilema aparece en el momento de elegir la máquina adecuada. La capacidad en litros, el motor, la alimentación eléctrica y la marca están en la lista de variables que definen si la hormigonera va a acompañar el ritmo real de la obra o va a quedar corta justo al momento de exigirse. En este sentido, elegir una hormigonera por impulso, dejando en segundo lugar el motor que se haya integrado a la máquina, el tipo de recorrido, la capacidad o la alimentación eléctrica, y conservando únicamente la regla de la economía (la que mejor precio tenga en un momento determinado) es una de las maneras más establecidas de acabar con un equipo que no rinde lo que la obra exige. En esta guía encontrarás cómo se compone una hormigonera de volteo, las diferencias reales entre 400 y 600 litros, las diferencias entre motor a explosión y eléctrico, las instalaciones que necesita cada versión, y, en definitiva, cómo soportar la decisión de adquisición en algo más que en suposiciones.

Qué es una hormigonera de volteo y cómo funciona

También son conocidas dentro de este ámbito como mezcladoras, trompo o trompito —nombres que son propios de cada sitio determinado del país, aunque todos corresponden al mismo tipo de maquinaria—, las hormigoneras de volteo tienen como objetivo mezclar hormigón, mortero, lechada, yeso y otras mezclas para la construcción, por medio de un tambor que rota. El tambor está hecho de chapa de acero embutido, con paletas internas que mezclan cuando el tambor está en giro, y un fondo reforzado que aguanta el trabajo continuo que realiza una obra, incluido los, supuestos, golpes accidentales de material de mayor peso o de herramientas que caen dentro de la misma al realizar la carga.
Sus componentes o elementos básicos son:

• Tambor mezclador: el elemento central de la hormigonera de volteo, cuya capacidad es medida por litros y se determina el volumen de hormigón que se puede preparar en cada tanda. La forma del tambor, generalmente cónica o de doble cono, no es accidental; está pensada para que el material se mezcle tridimensionalmente al girar, y no simplemente girar sin mezclarse.
• Sistema de el volteo: permite inclinar el tambor para volcar la mezcla ya elaborada, ya sea mediante una rueda o volante de accionamiento manual conectado a un sistema de engranajes para multiplicar la fuerza de la aplicación del operario de modo que permite inclinar un tambor cargado con varios cientos de kilos de mezcla. con poco esfuerzo.
• Motor: puede ser de explosión (nafta o diésel) o eléctrico, dependiendo del modelo, y es el que hace girar el tambor a través de un sistema de transmisión (corona dentada, correa o combinación de los dos en función del diseño).

• Chasis y ruedas: estructura que sostiene el conjunto y permite desplazar el equipo en el interior de la obra, normalmente dotado de ruedas neumáticas o macizas que permiten el avance sobre el terreno, imperfecto en fase de obra.

Hormigonera 400 litros vs. 600 litros: ¿cuál necesitas?

La capacidad del tambor es lo primero que hay que decidir, y viene directamente establecida por el volumen de obra; no por un criterio general del tipo “cuanto más volumen, mejor”.

400 litros es la capacidad que más se encuentra en obra de construcción residencial, ampliaciones y obra de albañilería mediana. Viene bien para tandas frecuentes de mezcla sin exigir un motor de gran potencia; el tamaño es relativamente compacto y permite el tránsito dentro del terreno de obra, donde el espacio es más reducido, un dato muy importante ya que en la obra de vivienda urbana el espacio de maniobra suele ser reducido.

600 litros

: lo ideal para obras con un elevado volumen de hormigón donde se debe reducir el número de tandas por metro cúbico de hormigón a preparar. Hay modelos de 600 litros que permiten introducir tolvas y cargadoras y cargar el tambor del hormigón sin depender de la pala manual; así, el rendimiento de preparación en los trabajos de volúmenes más altos se puede ver incrementado. Este sistema de tolva es especialmente interesante en obras en las que el volumen de hormigón a preparar era elevado por día y el tiempo que requiere cargar manualmente el tambor, tanda tras tanda, empieza a ser un cuello de botella en el proceso.

Como criterio de referencia: si la obra es de pocas tandas por día y el movimiento del equipo por el terreno es frecuente, una hormigonera de 400 litros es mucho más manejable, tanto por su peso como por sus dimensiones en general. No obstante, si la demanda de hormigón es constante y el grupo va a estar fijo en un punto de la obra durante la mayor parte de la jornada laboral, entonces con una capacidad de 600 litros se reduce el tiempo muerto entre tanda y tanda, y en obras con plazo ajustado esto puede servir de forma real en el cronograma general.

Obsérvese que la elección puede no venir determinada únicamente por la superficie total de la obra, sino por el ritmo real exigido por el cronograma de consumo de hormigón, donde dos obras de superficie parecida pueden tener exigencias de capacidad muy distintas en función de si la una avanza de forma escalonada (por ejemplo, por etapas de financiación) o si la otra necesita hormigonar grandes superficies de forma continuada en muy pocos días.

Motor de explosión o eléctrico: ventajas de cada tipo

Motor de explosión (nafta o diésel): no requiere instalación eléctrica, lo que le confiere un plus importante en las obras que están en las primeras etapas de ejecución, en terrenos rurales o sitios donde no hay conexión a la red de corriente. Normalmente, los modelos de explosión se encuentran disponibles en diferentes potencias (5,5 HP, 7 HP o 9 HP en versión diésel) según la cantidad de mezcla y la regularidad de utilización que requiera la obra; este tipo de motor constituye, normalmente, la opción por defecto en la mayoría de obras que se encuentran en el inicio, donde la conexión eléctrica todavía es una cuestión que ha de resolverse, siendo la electricidad disponible, en caso de haberla, normalmente aprovechada para otras necesidades más acuciantes del obrador.

Motor eléctrico

: más silencioso, sin consumo de combustibles ni mantenimiento de motor de explosión (bujías, filtro de aire, aceite de motor), lo que facilita de modo importante y considerablemente la rutina de mantenimiento del equipo. Se necesita, ese sí, una adecuada instalación eléctrica en el punto de trabajo y se puede disponer de la misma en versión monofásica y trifásica en función de la potencia del modelo…. Para las obras establecidas con instalación eléctrica fija, o para los talleres de premoldeados donde la hormigonera trabaja en un punto fijo dentro de una instalación con energía disponible, el motor eléctrico suele ser la opción más práctica a medio plazo, dado que no está sujeto a la necesidad de abastecimiento continuo de combustible y facilita una reducción del nivel sonoro en el entorno de trabajo.

Hormigonera monofásica o trifásica: de qué instalación disponés

Este es un aspecto que conviene aclarar antes de comprar y no después. Los modelos eléctricos de mayor potencia suelen requerir alimentación trifásica (380V); en cambio, los de menor potencia (2 HP por ejemplo) están disponibles también en versión monofásica (220V), que es la alimentación estándar de la mayoría de las obras pequeñas y medianas y, prácticamente, la de más del 90% de las casas de familia donde se podría instalar el equipo para realizar trabajos puntuales.
Si tu obra sólo está dotada de instalación monofásica, elegir un modelo trifásico implica hacer una obra eléctrica que muchas veces no se tenía en cuenta en la planificación original, lo que origina un gasto y una demora que se hubieran podido evitar mediante una consulta previa. Una de las fases anteriores a elegir la máquina eléctrica es confirmar que tipo de alimentación tiene disponible el punto de trabajo, así como también confirmar la cantidad de litros requerida para el volumen de obra a ejecutar.

Cuadro comparativo: hormigonera a explosión vs. Eléctrica

ConceptoMotor a explosión (nafta/diésel)Motor eléctrico
Fuente de energíaCombustible (nafta o diésel)Eléctrica (monofásica o trifásica)
Independencia de instalaciónTotal, no requiere corrienteDepende de la instalación
Nivel de ruidoMayorMenor
MantenimientoMotor a explosión (aceite, filtro, bujías)Motor eléctrico (cableado, contactor)
Uso idealObras sin acceso a energía, etapas inicialesObras ya con instalación eléctrica

Ventajas del motor a explosión

: funciona en cualquier sitio sin depender de instalación eléctrica previa, ideal para obra nueva o en rural donde la conexión puede tardar meses en concretarse.

Limitaciones del motor a explosión

: ruidoso, obliga un mantenimiento propio de motores a combustión, requiere abastecimiento de combustible en obra lo que añade una logística de abastecimiento que no existe en el motor eléctrico.

Ventajas del motor eléctrico

: ruidoso, sin mantenimiento en motor combustión, operación más sencilla y menor cantidad de variables a controlar en el día a día.

Las limitaciones del motor eléctrico

: precisa de una adecuada instalación eléctrica (además de comprobar si corresponde a una instalación que es monofásica o trifásica según la potencia del modelo), lo que puede implicar una limitación real en las primeras fases del desarrollo de una obra.

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Entorno de trabajo y escenarios de uso

En obras a la intemperie, la hormigonera queda expuesta a polvo, humedad y traslados incesantes sobre terreno irregular, por eso se hace necesario o conveniente elegir modelos que tengan chapa reforzada en el tambor y buen sistema de rodante, suficientes para soportar el trato que recibe un artefacto que se traslada varias veces por semana de un punto a otro del terreno. En equipos de mayor tamaño de obras fijas, toda la maquinaria se queda en un mismo lugar toda la obra —por ejemplo, el obrador de la obra de un edificio de varias plantas—, es más razonable disponer de modelos de mayor tamaño con tolva y cargadora, disminuyendo el esfuerzo físico que supondría ir alimentando el tambor manualmente durante una jornada completa de hormigonado.

En las plantas de premoldeados o en los especialistas donde se fabrica hormigón durante todo el año, la hormigonera generalmente queda fijada, lo que favorece la elección de un motor eléctrico de mayor rato sobre una instalación trifásica ya resuelta, anteponiendo la eficiencia operativa a la portabilidad que, en una obra que pasa de fase continuamente, sí es importante.

Mantenimiento preventivo

Revisión antes de cada uso

: – Estado del tambor, asegurándonos de que no tenga mezclas endurecidas de tandas anteriores, pues dicho residuo disminuye la capacidad efectiva del tambor y afecta la calidad del mezclado posterior. – Correcto funcionamiento del sistema de volteo (rueda o volante de accionamiento), asegurando que gira sin trabas y sin resistencia anormal. – En los modelos de explosión, nivel de combustible y de aceite de motor, observación que no se debería saltar, aún cuando “lo revisamos la semana pasada”.

Inspección periódica

– Limpieza profunda del tambor y paletas internas, evitando la acumulación de residuos de hormigón endurecido que disminuya la eficiencia en el mezclado y que con el tiempo, introduzca un desequilibrio en el giro del tambor. – Revisión de la correa de transmisión (en los modelos que la llevan) y rodamientos del tambor, comprobando si la tensión es la correcta y si no hay ruidos durante el giro, ruidos que deben ser anormales. – En la parte referente al cableado y conexiones de los modelos eléctricos, especialmente si se trata de equipos que se trasladan con frecuencia por la obra ya que dicho movimiento puede aflojar conexiones con el tiempo.

Mantenimiento a largo plazo

. – Cambio de paletas internas del tambor cuando presenten desgaste (son las responsables del mezclado uniforme, ya que paletas dañadas producen una mezcla no uniforme, independientemente de que el resto del equipo esté en buen estado). – Revisión del motor (de explosión o eléctrico) según la periodicidad que indique el fabricante sin postergar esa revisión solamente porque el equipo “sigue funcionando” en apariencia.

Evaluación de la inversión

Una hormigonera de volteo bien mantenida presenta una larga vida útil, dado que el tambor de acero es el componente de más larga duración en caso de ser limpiado después de cada uso, una tarea que muchas cuadrillas suelen dejar de lado por la urgencia de cerrar la jornada de trabajo, pero que es crucial para la vida útil real del equipo. En cuanto a los motores, tanto de explosión como eléctricos, en la mayoría de las marcas reconocidas del sector (Fema, Honda, etc.) suele haber repuestos disponibles, con lo cual el mantenimiento proactivo del equipo (en lugar de proceder a su sustitución cada vez que se presenta un problema) se ve favorecido para asegurar la operatividad del equipo durante años de trabajo.

Para determinar la capacidad y el tipo de motor adecuados, el criterio principal es el volumen real de hormigón que requiere tu obra y la disponibilidad de la instalación de lamparitas para la conexión de la hormigonera en la obra; más que la preferencia por un tipo de motor u otro, o por la capacidad máxima que se pueden encontrar en el catálogo de la empresa proveedora.

Consultas frecuentes

¿Una hormigonera de 400 litros ¿me sirve para una obra de vivienda familiar?

En la mayoría de los casos sí, dado que es la capacidad de hormigoneras más habitual para obras de construcción de viviendas unifamiliares y también para ampliaciones. En volúmenes mayores o en obras de varios pisos que requieren un aporte continuo de hormigón conviene considerar la capacidad de 600 litros, sobre todo si el cronograma de la obra requiere avanzar en losas o contrapisos de gran superficie durante pocos días.

¿Puedo utilizar una hormigonera eléctrica en una obra que no tiene instalación definitiva?

Sí, siempre que haya acceso a una conexión provisorio de acuerdo con la potencia del modelo, monofásica o trifásica, la que le corresponda. Sin esta disponibilidad, un modelo de explosión es más práctico para la etapa inicial de obra, en el momento que la instalación eléctrica definitiva aún no está resuelta.

¿Qué diferencia hay entre una hormigonera con tolva y cargadora y una tradicional?

Las tolvas y cargadoras permiten alimentar el tambor sin la necesidad de cargarlo manualmente con pala, que es una ventaja considerable en obras de mayor volumen. Sin embargo, en obras de menor escala, esta función complementaria no siempre es proporcional al incremento de tamaño y complejidad del equipo y, a su vez, puede suponer una inversión que no reporta un beneficio proporcional al volumen real.

Antes de elegir el equipo

La hormigonera correcta es aquella que corresponde al volumen real de tu obra y a la instalación eléctrica disponible en la obra, no obligatoriamente la de mayor capacidad o potencia. Definir estos dos puntos antes de abordar modelos concretos evitará tanto quedarte corto en plena obra -con la consiguiente demora en el cronograma- como invertir en una capacidad que no vas a aprovechar de forma proporcional al coste que la misma tiene.
En Insumos y Máquinas estamos trabajando con hormigoneras de la marca Fema, entre otras capacidades de 120, 200, 400 y 600 litros, en motor a explosión o eléctrico, monofásicos o trifásicos. Si te quedan dudas sobre qué capacidad y tipo de motor se ajusta al volumen de tu obra, podemos asesorarte con la ficha técnica del modelo de hormigonera correspondiente.

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