Elevación de Cargas. Aparejo a cadena manual: ¿qué es? ¿cómo elegir la capacidad correcta?

Aparejo a cadena manual
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Un problema que se da en todo taller

Levantando un motor, un tablero eléctrico industrial o un bloque de piezas sin el equipo adecuado no solo es lento, hay que recordar que es en ese instante donde más se lesionan las operarias y en ese momento donde las cargas sufren más, sobre todo en situaciones de urgencia donde para trabajar rápido hay que improvisar a partir de una solución que no fue ideada para aguantar peso de forma segura. El aparejo de cadena manual solventa la cuestión delicada sin depender de la electricidad o del aire comprimido; algo fundamental en los talleres, los galpones o los campos en los cuales en torno a una toma de corriente de tipo trifásico no es usual que exista una que ver, y depender de la instalación eléctrica limitaría considerablemente el dónde y el cuándo se puede llevar a cabo la elevación de carga.

En esta guía podrás consultar cómo funciona un aparejo a cadena manual, en qué se asemeja o hace diferente a cualquier equipo con los que se suelen confundir (como cuando haces referencia a un aparejo a palanca o polipasto eléctrico) y, sobre todo, tendrás presente cómo escoger la correcta capacidad carga en la que no caer corto ni pagar de más por la capacidad que no vayas a consumir en tu operación real.

Qué es un aparejo a cadena manual y cuál es su funcionamiento

El aparejo a cadena manual (polipasto de cadena manual) es un mecanismo de elevación que integra un sistema de poleas y engranajes reductores con una cadena de mano: tirando de ella, el operario hace girar internamente una rueda dentada que por su parte arrastra la cadena de carga a la vez que la del gancho de izaje que arrastra el peso, multiplicando así la fuerza que aplica el operario en función de la relación de reducción interna del equipo.

Sus componentes principales son


• Cadena de carga: aquella que sostiene directamente el peso, generalmente de acero de alto rendimiento y tratamiento térmico, diseñada especialmente para soportar tensiones de tracción vastas sin que, como resultado, sufran deformaciones.

• Cadena de mano: aquella que tracciona el operario para hacer función el mecanismo, cuya longitud es la que determina el recorrido cómodo de trabajo antes de tener que descansar de manos y continuar tirando.

• Gancho de carga y gancho de suspensión: ambos son, por lo general, autotrabados para evitar que se suelte el enganche de forma accidental durante la maniobra de elevación.

• Cuerpo reductor: alberga los engranajes que aumentan la fuerza que aplica el operario, permitiendo el levantamiento de cargas muy por encima de la fuerza que podría aplicar una persona sin esta máquina.

• Freno de carga: un elemento de seguridad fundamental, que impide que la carga descienda de manera automática al dejar de tirar de la cadena de mano, siendo seguramente el elemento más importante de toda la máquina en términos de seguridad.

A diferencia de un aparejo eléctrico aquí, el operario realiza todo el esfuerzo de elevar la carga mediante el mecanismo reductor. Esta forma de construir la máquina tiene una particular ventaja: no necesita corriente eléctrica, por lo que puede funcionar en cualquier lugar, incluso en obras o en el medio de un campo en el que no hubiera instalación eléctrica cercana, un contexto en el que un equipo eléctrico sencillamente no sería viable sin una obra adicional.

Aparejo a cadena manual vs. aparejo a palanca (trinquete): no son lo mismo.

Es habitual confundir ambos dispositivos, la consecuencia será que elegiremos el no adecuado, lo que implica un proceso desagradable o inseguro que derivará en un trabajo poco fiable, conlleva a una pérdida de tiempo, además de poner en peligro la integridad del operario. La diferencia básica está en el sistema de accionamiento:

Aparejo a cadena manual: se opera tirando de una cadena de mano en forma continua, tiene un uso adecuado para el izado (elevación) de cargas a una determinada altura, normalmente se encuentra suspendido de una estructura fija, un pórtico o un soporte giratorio que ha sido construído específicamente para el soporte de la carga en un lugar determinado durante todo el tiempo que dure la actividad.

El aparejo a palanca (o tecle a trinquete ): se acciona mediante una palanca de accionamiento manual de tipo bomba, el cual se utiliza para elevar así como para tensar, tirar o alinear cargas en el plano horizontal u oblicuo (p.e. tensar un cable, alinear una estructura, arrastrar una pieza pesada a poca distancia). Es más compacto y versátil en espacios reducidos, pero no está hecho para izajes prolongados en altura como el aparejo a cadena, tema del que hablaremos algo más en detalle en la nota posterior de este mismo calendario.

Si tu necesidad es elevar una carga y mantenerla suspendida fija (p.e. reparar un motor, cambiar una pieza), entonces el aparejo a cadena manual es la opción correcta. En cambio, si precisas tensar, tirar en ángulo o alinear estructuras, es el aparejo a palanca el que corresponde. Adquirir uno en lugar del otro normalmente acaba desembocando en maniobras forzadas, e incluso más inseguras de lo que deberían ser y, además, da como resultado tener un equipo con el que se está frustrado porque “no rinde”, simplemente porque no es el equipo indicado para ese tipo de trabajo.

Cómo elegir correctamente la capacidad de carga

Este es el gran punto donde se cometen los errores de compra, generalmente en direcciones opuestas: comprar de más (inversión ociosa, innecesaria) o comprar de menos (con las reales consecuencias prácticas tanto para los operarios como para la carga que se encuentra manipulando).

La regla general de referencia barajadas en el sector es dimensionar el equipo con un margen de seguridad, tomando como criterio el indicativo de la capacidad recomendada de 1,5 veces superior al peso máximo real que se va mover. Esto no es una mera casualidad: ese margen permite tener en cuenta variaciones de peso no consideradas, el desgaste normal del equipo con el paso del tiempo y permitir absorber pequeñas variaciones de golpes de carga que se dan al iniciar el izaje (el llamado “tirón” inicial, que significa que hay una carga instantánea mayor que el peso estático a la pieza que se está elevando en ese instante).

Un punto que se suele perder de vista: el peso a considerar no es sólo el de la pieza. Hay que añadir el peso de los accesorios de enganche —eslingas, grilletes, cáncamos— porque todos ellos cuelgan del gancho de carga y forman parte de la carga que el aparejo tiene que soportar durante toda la maniobra, un tema que lo desarrollamos con más detalle en una nota concreta de este calendario. En nuestro país, los polipastos de cadena manual que se ofrecen poseen una amplia variedad de capacidades, que comprenden tanto polipastos para talleres de escaso tonelaje (por ejemplo, motores, cajas de cambio o piezas de un tamaño intermedio) como polipastos que pueden soportar varias toneladas, orientados a aplicaciones en el montaje industrial, estructuras metálicas o mantenimiento pesado.

La altura de levantamiento también es muy variable, de unos pocos metros a versiones que levantan en recorrido; y deben elegirse de acuerdo con la altura real de trabajo del galpón, pórtico o estructura sobre la que se va a instalar el polipasto, algo que conviene comprobar antes de adquirir el mismo y no tenerlo como una sorpresa en el momento de la instalación; esto es, ese tipo de dato ya se tiene que conocer.

Diferenciación suplementaria: aparejo de carro o sin carro

Otro de los aspectos que conviene que aclares antes de la compra es si el aparejo va a utilizarse exclusivamente para elevación vertical o si además deberás desplazar la carga en horizontal; por ejemplo, a lo largo de un riel o una viga I, cosa que desarrollamos a mayor profundidad en una entrada posterior de este calendario centrada en la diferencia mencionada.

Aparejo sin carro

: se fija en el punto único (gancho de suspensión, soporte giratorio o estructura fija) y solo eleva y desciende la carga en el mismo punto sin trasladar en horizontal sin desenganchar la pieza.

Aparejo con carro

: toma un carro de traslación que se desplaza sobre un perfil o riel y que permite trasladar la carga dificultando su elevación. Es la modalidad habitual y que sale a relucir cuando hay que trasladar piezas pesadas de un lugar a otro, desde el área de desarmado hasta el banco de trabajo, por poner un ejemplo.
Si tu operación se limita levantar-bajar un mismo punto en fijo no tiene sentido abonar el sobrecoste de un carro que no utilizarás. Si, en cambio, requieres transportar la carga comienza a dejar de ser complementario para pasar a ser una necesidad operativa real que afecta de manera directa el flujo del trabajo cotidiano en el taller.

Entorno de trabajo y escenarios de uso

El aparejo a cadena manual se comporta bien en prácticamente cualquier entorno: en galpones cerrados, en talleres mecánicos, en obras a la intemperie, entre instalaciones de campo. Como no necesita alimentación eléctrica, es la forma más fiable para un trabajo en lugares donde no existe corriente o para trabajos puntuales en los que no es cómodo ni tiene justificación hacer un tendido de hilo hasta el punto de izado, que se considera una instalación provisional.

Es el caso que se encuentra especialmente indicado para:

• Un uso muy esporádico o poco frecuente: los talleres que no elevan cargas todos los días no tienen que justificar la inversión y los esfuerzos de mantenimiento de un equipo eléctrico que se quedaría sin uso la mayoría del tiempo.

• Un lugar sin energía disponible: campo, obras cuya fase sea aún incipiente, galpones donde no existe alimentación trifásica, donde un equipo eléctrico directamente no es viable.

• Usos de gran precisión en espacios reducidos: el control manual de la cadena permite, en ocasiones, una mayor comodidad que una velocidad fija que ofrecería un equipo eléctrico y es capaz de hacer ajustes finos de altura.

En cambio, a la hora de elevar cargas junto con los dos cambios siguientes y sólo si la elevación es una tarea que repetimos a lo largo del día, hay cargas pesadas y hay personal para dedicar a la función de elevar, el esfuerzo físico que hemos ido acumulando se empieza a volver en contra nuestra, justo ahí es donde conviene empezar a evaluar los cambios para saltar a un aparejo eléctrico, sobre todo del que trataremos en la próxima nota del calendario, con el mismo nivel de detalle.

Mantenimiento preventivo

Revisión previa antes de cada uso

– Inspección visual de la cadena de carga, caminando por los eslabones y buscando si existen eslabones deformados, estirados o bien que han sido usados a tal punto que ya tienen todo el desgaste para comprometer su resistencia real. – Revisar que el gancho de carga y el gancho de suspensión cierran correctamente con su traba de seguridad, una revisión sencilla pero decisiva ya que evita el desenganchado i un incidente posterior. – Verificación del funcionamiento del freno de carga al soltar la cadena de mano y comprobar que no se diferencian los pesos como consecuencia del descenso o del deslizamiento.

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Inspección periodica

– Rectificación del buen estado del engranaje y de la cadena de mano, verificando que no se produzcan ruidos ni resistencia anormal en el comando y la cadena de mano.
– Control del estado relativo de la cadena de carga, haciendo un examen visual que pueda revelar la existencia de torsiones, ya que una cadena torcida representa una reducción de su resistencia efectiva.

Mantenimiento preventivo

– Reemplazo de la cadena de carga antes de que presente daños o elongaciones que estén más allá de las especificadas por el fabricante; es preferible sustituir la cadena antes de que su mal estado pueda evidenciarse en una elevación real. – Revisión del estado del freno de carga por personal capacitado, ya que es el componente que garantiza que la carga no caiga si se suelta la cadena.

En todos estos casos, el intervalo de reposición de componentes dependerá de la utilización que se dé a la máquina y del perfil de la máquina en concreto: lo mejor que podemos hacer es atenernos siempre a las recomendaciones del fabricante que son las que se adaptan mejor a las condiciones reales de cada taller antes que a una cifra genérica que no refleja las condiciones reales de cada taller.

Análisis económico: duración y amortización

El polipasto manual, al no tener partes eléctricas y no incluir motor, tiene un equipo duradero si se hace un mantenimiento periódico: sus principales partes de desgaste (cadena de carga, cadena de mano, freno) tienen recambios en la mayoría de las marcas de renombre del sector, lo que facilita su mantenimiento y conservación de los equipos en perfectas condiciones durante años en lugar de tener que cambiar de equipo al primer problema de un desgaste normal.

Normalmente, para un taller que comienza a formalizar su sistema de elevación de cargas, el polipasto manual sea la entrada habitual: resuelve la tarea sin exigir instalaciones eléctricas ni una curva de aprendizaje compleja con el personal. A medida que la frecuencia de uso va en aumento, ahí es donde empieza a estar justificado incorporar un equipo eléctrico como complemento, no como alternativa al equipo manual que ya se tiene más que claro.

Preguntas frecuentes

¿Un aparejo a cadena manual es válido para trabajos de gran altura?

Sí, siempre que se opta por un modelo con la altura de alzada correcta con la estructura en la que se lo va a instalar. La altura de alzada varía en función del modelo, así que conviene que sea verificada frente a la altura real del punto de trabajo antes de la compra, para evitar descubrir esa limitación justo en el momento de la instalación.

¿Qué diferencias hay entre este aparejo y tecle a palanca?

El aparejo a cadena manual se acciona tirando de una cadena de forma ininterrumpida, y está pensado para izaje vertical sostenido. El tecle de palanca permite entre otras ventajas su operación mediante movimiento de bombeo; permite elevar cargas además de tensar o tirar cargas en dirección horizontal u oblicua, cubriendo una necesidad dijimos en otro de los artículos de este calendario.

¿Cómo sé si debo reforzar la capacidad de elevación del aparato que estoy por adquirir?

Toma el peso máximo real que vas a desplazar, súmale el peso de los accesorios de enganche (eslingas, grilletes) y aplícale un margen de seguridad de cierta referencia del orden de 1,5 veces dicho totalidad. Si tienes que elegir entre dos capacidades la recomendación técnica es elegir directamente la superior.

Antes de elegir tu aparato

Un aparejo de cadena manual bien dimensionado evita el esfuerzo físico de tus operarios; ordena tareas del mantenimiento y del montaje en el taller y evita maniobras espontáneas que suelen ser la causa más frecuente de accidentes con cargas suspendidas. No solo hay que fijarse en el equipo en sí, sino que también hay que elegir la capacidad, la altura de alzada y necesidad o no de carro de traslación correctamente.

En Insumos y Máquinas trabajamos con equipos de elevación de la marca Fema, entre otras, y podemos asesorarte en definir qué capacidad y configuración se adapta a la operación real que tenés en tu taller, obra o campo. Si estás próximo a sumar tu primer aparejo o bien evaluando reforzar el sistema de elevación que ya tenés, consultanos por la ficha técnica del modelo que se adapte a tu necesidad.

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