Diferencia entre malacate y aparejo a cadena: cuál necesita tu tarea

malacate vs aparejo
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Dos equipos que suenan parecido pero que resuelven tareas distintas

Como se puede leer, los malacates y los aparejos tienen el mismo propósito general de elevar cargas. Sin embargo, primero esto es con un elemento de carga distinto (cable de acero contra cadena), en la tipología de estructura para montarlos y en la magnitud de tarea para la que fueron diseñados. Erróneamente confundirlos al momento de solicitar un presupuesto puede resultar en una cotización que no resuelva la necesidad real de tu operación comenzando con demoras y reconsultas que se podrían haber evitado si se hubiera realizado una consulta inicial más precisa. Esta nota pone en una misma tabla las diferencias concretas entre ellos, retomando y ampliando lo hecho en notas anteriores de este calendario sobre cada equipo.

Elemento de carga: cable de acero y cadena de carga

Malacate

: el malacate utiliza un cable de acero que se enrolla sobre un tambor motorizado. El cable permite realizar recorridos de elevación más largos con un tamaño de tambor fácilmente manejable, ya que se enrolla sobre sí mismo compactamente a medida que la carga asciende y no necesita de un cuerpo de equipo enorme para cubrir grandes alturas.

Aparejo a cadena

el aparejo a cadena utiliza una cadena de carga que se desplaza a través de un sistema de poleas en el interior del cuerpo del equipo. La cadena de carga permite un control más directo de la posición de la carga, pero para poder realizar recorridos muy largos exige cadenas de mayor longitud y equipos de mayor tamaño relativo, lo que hace que su uso se limite, en la práctica, a alturas de trabajo más moderadas, cosa que el malacate permite cubrir muy cómodamente.

Escala de trabajo y tipo de estructura de montaje

El malacate está pensado para la logística vertical de materiales en obra: transportar volumen de material entre niveles, típicamente montado en una estructura elevada específica (techo, entrepiso o pórtico armado) diseñada para aquel modelo puntual como desarrollamos en la nota anterior de este calendario. El aparejo a cadena, en cambio, está orientado a la elevación puntual y controlada de una pieza para trabajar sobre la misma, típicamente montado en un punto fijo más bajo, adyacente al área de trabajo (un soporte giratorio, una viga o un pórtico de taller).

Cuadro comparativo

AspectoMalacate/electroguincheAparejo a cadena
Elemento de cargaCable de aceroCadena de carga
Estructura de montaje típicaElevada, específica del modelo (techo, entrepiso, pórtico de obra)Punto fijo más bajo (soporte giratorio, viga, pórtico de taller)
Escenario de uso principalLogística de materiales en obra, entre nivelesElevación puntual de piezas para trabajo o mantenimiento
Control de posición de la cargaMenos directo, orientado a transporte verticalMás directo, orientado a sostener la carga en un punto
Volumen de trabajo típicoAlto, tareas repetitivas de trasladoPuntual, según necesidad de mantenimiento o montaje

Ventajas del malacate

permite recorridos de elevación extensos con un equipo de ejecutación compacto, adecuado para la logística de materiales a gran volumen, durante toda una jornada de obra.

Limitaciones del malacate

: requiere de una estructura de montaje concreta en altura, no está ideado para sostener una carga de manera prolongada mientras se trabaja sobre ella, estando en un punto fijo.

Ventajas del aparejo a cadena: control exacto de la posición de la carga, de modo que es ideal para sostener una pieza suspendida, ya que se maneja con precisión el posicionamiento en el proceso de fabricación de una reparación o un montaje.

Limitaciones del aparejo a cadena: para recorridos de elevación muy extensos, requiere de equipos y cadenas más grandes, que resultan menos prácticos que el cable de acero de un malacate en esta situación específica.

Cuál requiere tu tarea: unos criterios concretos

• Si necesitas transportar volumen de material entre niveles de una obra (bolsas, ladrillos, herramientas), el malacate es la correcta, tal como desarrollamos en la nota anterior de este calendario. • Si precisás levantar y fijar una pieza determinada para trabajar con ella (un motor, una estructura en montaje), el aparejo a cadena es el dispositivo indicado según lo desarrollado en la primera nota de este calendario.
• Si la tarea es repetitiva de forma constante en el día y hay un volumen de material importante, el malacate consigue ser más eficiente en los traslados, en comparación con un aparejo que no está diseñado para este tipo de tarea repetitiva con alto volumen.
• Si se trabaja de forma esporádica y aislada en una pieza concreta, el aparejo a cadena (manual o eléctrico en función de la frecuencia) es capaz de resolver esa necesidad sin tener que recurrir a la estructura para el montaje, que requiere un malacate que corresponde a otro tipo de exigencias.

Diferencias en el costo relativo de implantación

Más allá del costo del equipo en sí, hay que considerar que la instalación de un malacate, en la mayoría de los casos, requiere de una obra estructural adicional (la estructura de montaje en altura) que, además del costo del equipo de transporte, es necesario añadir a la hora de evaluar la inversión en este equipo, mientras que el aparejo a cadena puede ser, en mucho, implantado sobre la estructura existente (una viga, un pórtico que ya tengamos montado) sin necesidad de recurrir a obra estructural alguna o, si se quiere el mínimo, restringida a la construcción de una viga de soporte para la polea del gato. Esto es algo que es de tener en cuenta a la hora de comparar el costo que supone implantar un sistema u otro, ya que el precio de lista del equipo no debe ser, por sí solo, entendido como un indicativo de la inversión total que se debe adoptar para hacerlo funcionar de forma segura a partir de las instalaciones existentes.

Área de trabajo y formas de uso

En las obras en alturas e incluso más de un nivel se suelen utilizar equipos de este tipo, e igualmente para el malacate se están utilizando tareas complementarias: el malacate para subir materiales desde el nivel de la planta baja a la planta en obra; el aparejo a cadena en el taller de armado o bien en el punto fijo de la obra para trabajos de montaje o mantenimiento en maquinaria. No son equipos que rivalizan por la misma tarea, sino que suministran necesidades diferentes dentro de una misma obra, y planificar la incorporación de los mismos desde el inicio del proyecto evita tener que resolver, como solución improvisada, una necesidad que el equipo disponible no pueda cubrir.

Situaciones en las que la elección no es tan evidente a simple vista

Existen situaciones intermedias en las que la elección entre el uno u otro equipo no resulta evidente a primera vista. Para ilustrar mejor este argumento, pensemos por ejemplo en un taller donde haya que elevar piezas pesadas de forma repetitiva a lo largo del día desde el nivel del piso hasta una superficie de trabajo a una determinada altura. En este caso, es fácil pensar que un malacate será la mejor solución por su importante volumen de trabajo, pero si, además se exige trabajar sobre la pieza ya elevada con un cierto nivel de precisión, entonces un aparejo eléctrico que disponga de buena velocidad de elevación será más adecuado que un malacate, que no ofrece el mismo nivel de control fino para el posicionamiento. Valorar no sólo el volumen de trabajo sino también el nivel de precisión de control que se precisa permitirá tomar la decisión que mejor se ajuste a nuestros intereses sin quedar en la duda una vez hecha la inversión.

Mantenimiento preventivo

Los dos equipos tienen puntos de revisión comunes, aunque varían en función del elemento de carga que ocupe un lugar destacado.

Antes de cada uso

– En el malacate: estado del cable de acero (cables rotos, deformaciones) tal como desarrollamos en el punto anterior de esta nota.
– En el aparejo: estado de la cadena de carga (eslabón deformado, eslabón desgastado).
– En ambos: correcto funcionamiento del freno de carga y de los sistemas de fijación antes de llevar a cabo cualquier maniobra de elevación.
–Inspección periódica: – Lubricación del elemento de carga (cable o cadena), tal y como indique el fabricante en cada caso, sin aplicar el mismo criterio de mantenimiento a un elemento que al otro.
– Revisión de la estructura de montaje, para que esta se mantenga correctamente fijada, sin deformaciones que puedan suponer una puesta en riesgo de la seguridad del sistema.

Mantenimiento a largo plazo.

– Sustitución del cable de acero o de la cadena de carga, según corresponda, cuando se detente un desgaste ajeno a los límites de los que habla el fabricante para cada modelo.

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Análisis de la inversión

La opción de malacate frente a aparejo no debería dejarse llevar por preferencias genéricas sino por la tarea concreta que para cada uno de ellos da solución: son más complementarios que de substitución uno al otro/a. Muchas obras, talleres,.. etc, terminan incorporando ambos equipos, cada uno desarrollando la concreta función para la que fueron diseñados, antes que obligar a uno de ellos en particular a hacer las dos tareas de forma poco eficiente y a resultados por debajo de los que se esperaban.

Cómo evolucionan las necesidades a medida que se expande la operación
No es raro que un taller o empresa constructora que comienza con un único aparejo a cadena, a medida que se hace más voluminoso el trabajo, más voluminosos los proyectos, complemente su dotación con un malacate para resolver la logística de materiales que antes se manejaba manualmente o, en el mejor de los casos, con respuestas improvisadas que perdían tiempo y personal de forma muy poco eficiente.

Identificar este patrón de evolución permite prever el desarrollo de la necesidad de equipamientos de forma escalonada, donde primero se opta por el equipamiento que soluciona la necesidad más urgente del momento, sin necesidad de que se afronte todo el set de medios de elevación desde la puesta en marcha, algo, por otra parte, no siempre viable económicamente y no necesario en las primeras etapas del inicio de un proyecto en términos de negocio en expansión.

Preguntas frecuentes

¿Puedo usar un malacate para elevar y mantener una pieza mientras lo hago sobre ella?

Sí, pero no es su uso más eficiente, el aparejo ofrece una mayor precisión de control en este escenario pero, en cualquier caso, un malacate es más eficiente en trabajos de transporte de volumen entre cotas no en trabajos en los que hay que sostener una pieza con precisión durante un trabajo sobre ella.

¿El cable de acero de un malacate es más resistente que la cadena de un aparejo?

No, no es posible establecer una comparación directa de “más o menos resistente”: ambos componentes quedan dimensionados por y para un determinado cociente de carga del equipo. La diferencia real que cabe entre uno y otro está más en el tipo de recorridos y control de posición que cada uno va a ofrecer a cada tipo de trabajo, no en una especie de jerarquización entre los materiales que componen la cadena y el cable de acero.

¿Necesito los dos equipos para mi obra?

Dependerá de la tarea que predomine en tu obra: si en tu obra se trata de la logística de los materiales entre los niveles y al mismo tiempo realizar tareas de mantenimiento o de montaje, llega a ser habitual que al final de tu set completo los dos equipos terminen siendo necesarios como set completo de elevación de la obra completa.

¿Qué pasa en los casos donde no tengo claro cuál conviene más?

A partir de ahí, considerar el volumen de trabajo y la precisión de control que se necesite. En caso que el volumen sea alto y se necesite sostener la pieza con buena precisión, ahí un aparejo eléctrico de buena velocidad puede resultar ser más polivalente que un malacate en ese escenario intermedio.

¿Conviene adquirir ambos equipos desde el principio de la operativa?

No necesariamente: muchas de las empresas y de los talleres comienzan solo con uno de los equipos en función del aspecto que en cada caso concreto sea más urgente y posteriormente si la operación crece en volumen y en escala van sumando el segundo. La adquisición de todo el set completo desde el primer día no se revela con frecuencia como la opción más precisa en términos de inversión inicial.

Consultar antes de decidir cuando la elección no resulta evidente.

Cuando la elección entre malacate y aparejo no resulta evidente a partir del análisis propio, suelen ser el camino más rápido y eficaz con el que llegar a la recomendación correcta.
Comentar el peso de las cargas que se trasladan, la frecuencia de utilización, la altura de trabajo y si se necesita o no precisión de posicionamiento durante la elevación permite que la persona que cotiza el equipo pueda guiar la decisión hacia la opción real que resuelve la necesidad que determina al coste, en lugar de que el comprador deba decidir a ciegas entre dos nombres técnicos que no siempre resultan intuitivos para aquellos que no están habituados a la terminología de la elevación de cargas industriales.

Antes de seleccionar tu equipo

Malacate y aparejo a cadena no son alternativas asimilables: se debe definir antes si tu necesidad es la de trasladar volumen de material entre niveles o de sostener una pieza puntual para trabajar sobre ella lo que se constituye en el escalón previo a definir cuál corresponde a tu tarea determinada.

En Insumos y Máquinas trabajamos con malacates, electroguinches y aparejos a cadena marca Fema y otras marcas. De ser que las opciones que has visto son las que se ajustan a lo que estás buscando para la tarea específica de tu obra o taller o si tener dudas acerca de cuánto va a costar cada opción incluyendo la instalación se puede trabajar sobre la ficha técnica correspondiente.

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