Autoelevador o apilador eléctrico: ¿cuándo cambiar a un equipo de mayores dimensiones?

Apiladores Electricos Fema
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El límite de uso del apilador eléctrico

El apilador eléctrico cumple muy bien las funciones de elevación y de almacenamiento en altura para volúmenes de trabajo moderados (como hemos ido desarrollando en las notas anteriores de este calendario), pero más allá de cierto límite, en el momento en que las cargas sean muy pesadas, la altura de las estanterías crezca, ya sea de forma continua o en función de la estantería, o bien el número de movimientos diarios crezca por encima de cierto límite, ya no es suficiente frente a lo que puede resolver un autoelevador (que en el sector se le llama “clark”). A partir de aquí queda definida la línea a partir de la cual podemos empezar a dar el salto de usar un equipo de 4.000 kg o incluso 6.000 kg para poder trabajar con un autoelevador.

Diferencias estructurales entre apilador y autoelevador

Apilador

: en el caso de la mayoría de los modelos existentes el operator camina al lado del equipo, o bien lo conduce de pie, alcanzando capacidades de carga y alturas de mástil destinadas a depósitos de pequeñas a medianas dimensiones según lo antes comentado en las notas anteriores.

Autoelevador

: el operario va sentado, va conduciendo el equipo como si de un vehículo se tratara, alcanza capacidades de carga notablemente mayores, mástiles de mayor longitud y el mejor rendimiento en operaciones con cargas de gran volumen y ritmo de trabajo constante a lo largo de toda la jornada.

Cuadro comparativo

AspectoApilador eléctricoAutoelevador
Posición del operarioDe pie, junto al equipoSentado, conduciendo
Capacidad de carga típicaMenorMayor
Altura de mástilModeradaMayor, según configuración
Velocidad de desplazamientoMenorMayor
Espacio de maniobra requeridoMenorMayor, según el modelo y el tipo de neumático
Uso típicoDepósitos pequeños a medianos, ritmo moderadoCentros de distribución, plantas industriales, alto volumen

Ventajas del apilador

más compacto, requiere menos espacio de maniobra, adecuado para depósitos con pasillos estrechos donde un equipo de mayores dimensiones no podría maniobrar.

Limitaciones del apilador

: capacidad de carga y altura de mástil limitadas frente a operaciones de mayor volumen o peso que exceden lo que este tipo de equipo puede resolver de forma eficiente.

V

entajas del autoelevador: mayor capacidad de carga, mayor velocidad de desplazamiento, mejor rendimiento en operación de alto volumen sostenido durante toda la jornada de trabajo.

Restricciones del autoelevado

r: requiere más espacio para poder maniobrar, y en algunos casos, una certificación específica del operador o una formación determinada para poder operar con dicho equipo conforme a la normativa de seguridad de los equipos de mayor tamaño.

Criterios concretos para decidir el salto

• Peso de las cargas habituales: en el caso de que las cargas que normalmente se manejan superen de forma continuada su capacidad máxima en los modelos de apilador, el autoelevador posibilita dicho peso de manera segura y sin forzar el equipo más allá de sus límites.
• Altura de estanterías o de almacenamiento: un trabajo con estanterías de gran altura requiere normalmente el mástil de mayor recorrido que ofrecen los autoelevadores, superando así lo que puede alcanzar un apilador estándar.

• Volumen y ritmo de movimiento diario: en centros de distribución con un alto volumen de mercadería, la velocidad del desplazamiento y el ritmo de trabajo sostenido de un autoelevador da mejor rendimiento que un apilador trabajando al límite de su capacidad operativa diaria.
• Espacio disponible para los pasillos depositarios: el autoelevador necesita un mayor radio de giro y ancho de pasillo que el apilador, por lo que el layout o la disposición del depósito también restringirán esta decisión directamente.

Autoelevador eléctrico o de combustión interna


Al igual que en otros equipos desarrollados a lo largo de este calendario, en el caso del autoelevador también existe la posibilidad de optar entre su versión eléctrica (a batería) y la de combustión interna (nafta, diésel o GLP). En este caso, la elección entre una y otra versión sigue una lógica similar a la que tienen otros equipos motorizados: la versión eléctrica es más silenciosa y no emite gases, por tanto resulta más adecuada para trabajar en depósitos cerrados donde las vías de ventilación son escasas, mientras que la versión de combustión interna ofrece una mayor autonomía de funcionamiento continuo sin la necesidad de parar para la recarga, siendo bastante más habitual su uso en operaciones a la intemperie o en playones donde la emisión de gases no representa la misma preocupación que en un espacio cerrado y con una ventilación restringida para el personal que trabaja todos los días en un ambiente de este tipo.

Categorías de los neumáticos y su relación con el tipo de terreno.

Los autoelevadores pueden ofrecer diferentes tipos de neumáticos en función del terreno de trabajo: neumáticos macizos, más resistentes a cortes o pinchazos (y más que convenientes para depósitos que posean un piso irregular y/o algún que otro escombro, y neumáticos convencionales, que son los que van rellenados de aire y que son más recomendables cuando el terreno de trabajo es liso y bien cuidado, como el de un depósito industrial de terminación cuidada. Es evidente que elegir un tipo de neumáticos incorrecto para el terreno de trabajo real puede producir un desgaste prematuro (además de una conducción del autoelevador menos cómoda que la que el operador puede esperar).

Certificaciones y capacitación adecuada para el manejo de un autoelevador

En comparación con un apilador, el manejo del autoelevador en la mayoría de los casos exige una capacitación formal específica de su operador dado que se trata de una máquina con mayor tamaño y mayor capacidad, con notables implicaciones en la seguridad del resto del personal que pueda estar circulando por el interior del depósito. Este tipo de capacitación suele incluir tanto el manejo del autoelevador como las normas de seguridad aplicables en la circulación por el interior del propio depósito, la manipulación de cargas en altura y los protocolos asociados a las situaciones de riesgo que se pueden presentar en el día a día del manejo de un autoelevador. Tener presente este requisito de capacitación como un marco necesario a la hora de decidirse a incorporar o no un autoelevador es tan importante como valorar la capacidad y el espacio de maniobra del propio equipo.

El coste de explotación a medio plazo

Más allá del coste de adquisición inicial, conviene evaluar el coste de explotación que representa cada uno de los equipos a lo largo de su vida, la cual incluye el coste de mantenimiento periódico, el coste de los repuestos, el coste del consumo eléctrico, o de combustible, y el coste de la formación necesaria para el personal que va a operar con el mismo. Un autoelevador, por su mayor complejidad mecánica y por las exigencias normativas de su explotación, suele representar un mayor coste de explotación que un apilador, aun para el mismo volumen de trabajo resuelto. Este análisis de coste total -excluyendo el precio de compra inicial- es lo que realmente permite tomar una decisión informada acerca de en qué momento conviene dar realmente el salto hacia un equipo de mayor porte y complejidad de explotación.

Entorno de trabajo y escenario de uso


Clima y espacios de utilización, En almacenes de un layout compacto, con pasillos limitados para el máximo de la superficie de almacenamiento, un apilador va a ser la herramienta más adecuada aun en presencia del autoelevador que soporte más carga solo por la cuestión de que el espacio físico no permite la maniobra de un equipo de mayores dimensiones sin poner en riesgo la propia movilidad. En los centros de distribución, con pasillos concebidos para la movilidad de los vehículos de carga y un volumen a mover incesante, el autoelevador va a ser esa opción que mantiene el ritmo productivo de la instalación son quedar corto por la capacidad de los equipos de menor tamaño.

Mantenimiento preventivo

Control antes de cada uso

: – Estado de las orquillas y el mastil, controlando la ausencia de deformaciones que comprometan la estabilidad para la carga elevada. – Adecuado funcionamiento del sistema de dirección y frenado, una verificación primordial porque el peso y la velocidad de este conocido tipo de máquinas son altos. – En modelos eléctricos, nivel de carga de batería; en modelos de combustión, nivel de combustible y nivel de aceite del motor.

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Inspección periódica

– Inspección del sistema de elevación e inclinación del mástil, el elemento principal del funcionamiento seguro de la máquina. – Estado de los neumáticos, según el tipo de máquinas (macizos o neumáticos convencionales de acuerdo con el tipo de terreno donde suela trabajar). – Inspección de las conexiones eléctricas o del sistema de combustión, según sea el tipo de máquina empleada en la operación.

Mantenimiento de largo plazo

: – Inspección de la estructura del mástil y del chásis por parte del personal técnico, cumplimiento de la periodicidad que indique el fabricante de las máquinas. – Seguimiento de la evolución del estado de las baterías (en modelos eléctricos) o en el de los motores (en los modelos de combustión) durante toda la vida de servicio.

Estudio de la inversión

El autoelevador supone una inversión sensiblemente más elevada que la de un apilador, tanto en lo que se refiere al propio equipo como al espacio de maniobra que precisa dentro del almacén, así como la formación específica que necesita para operar de forma segura. Esta inversión sólo está justificada cuando la operación, la carga o la altura de almacenamiento supere de forma continuada lo que bajo la resolución eficiente de un apilador. Para operaciones que todavía no alcanza ese volumen, continuar usando el apilador como principal máquina evita la inversión excesiva respecto a la necesidad real de la empresa.

Consideraciones de espacio para el mantenimiento del equipamiento

Además del espacio de maniobra necesario en la operación diaria, sería bueno tener en cuenta también el espacio, adicional, que necesitará el mantenimiento periódico del autoelevador, tanto para la revisión de rutina como para cualquier otra eventualidad que requiera un acceso completo al chasis o al sistema hidráulico del mástil, por ejemplo. En un depósito diseñado sin contemplar esta necesidad, está claro que se acabaría haciendo el mantenimiento con unas condiciones incómodas o incluso trasladando el equipo a un taller externo para una serie de operaciones que, en la posibilidad de tener el espacio, podrían resolverse en el mismo depósito, sin perder tiempo en los movimientos no estrictamente necesarios.

Sí, e incluso sería cierto que la mayoría de los casos requieren capacitación específica del operador, ya que se trata de un vehículo de mayor tamaño y de mayor capacidad que un apilador, y la seguridad implícita en el manejo de un autoelevador excede la de un equipo caminado como lo es el apilador.

Preguntas más frecuentes

.¿Se necesita tener formación específica para la operación de un autoelevador?

En la mayoría de los casos. Dado que se trata de un vehículo de carrocería mayor que un apilador, las implicaciones de seguridad son muy distintas a las que puede tener el manejo de un equipo caminado como el apilador.

¿Puedo utilizar un autoelevador en pasillos angostos diseñados para apiladores?

No se recomienda sin verificar el radio de giro y las dimensiones del equipo frente a las dimensiones reales del ancho de los pasillos, dado que un autoelevador que no tenga un radio suficiente para maniobrar puede tener implicaciones de seguridad así como causar daños a la estructura de estanterías existente.

¿Cómo sé cuándo mi operación requiere ya del salto a autoelevador?

Cuando la carretilla elevadora comienza a trabajar de un modo sistemático cercano a su máxima capacidad, cuando la altura de la zona de almacenamiento supera aquella que la horquilla puede alcanzar, o cuando los movimientos diarios que se generan producen cuellos de botella operativos en los que una máquina mayor mejoraría el rendimiento general.

¿Qué tipo de neumático conviene a mi almacén?

En función del terreno: neumáticos macizos para suelos irregulares o con presencia ocasional de escombros, y neumáticos convencionales para suelos lisos y bien cuidados en los que predominan el confort y la amortiguación.


¿Conviene un autoelevador eléctrico o de combustión interna?

En función del ambiente de trabajo: la opción eléctrica proporciona menor ruido y ninguna emisión de gases, apropiado para almacenes cerrados y con poca ventilación, en tanto que el de combustión interna es una alternativa más habitual en el exterior o en patios abiertos por su mayor autonomía de trabajo.

¿Tiene un coste operativo el autoelevador superior al del apilador?

Generalmente sí: el autoelevador, debido a su mayor complejidad mecánica y a todos los requerimientos normativos asociados a su operación, suele ser más costoso en la operación: mantenimiento, repuestos, capacitación, etc., incluso para el mismo volumen de trabajo que realiza un apilador.

Antes de dar el paso a un equipo más potente

El peso de las cargas, la altura de almacenamiento y el volumen de movimientos diarios son las tres variables que permiten determinar si tu operación todavía está bien cubierta con un apilador o si ya es adecuado ir a por un autoelevador, siempre teniendo presente el espacio de maniobra del depósito.

En Insumos y Máquinas ofrecemos apiladores y máquinas de manipulación de cargas con diferentes capacidades. Si tienes dudas sobre si tu operación ya justifica dar el salto a un equipo más grande, o bien sobre qué tipo de motorización de acuerdo con tu entorno de trabajo se ajusta mejor, podemos asesorarte con la ficha técnica correspondiente.

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