Aparejo eléctrico a cadena: cuándo conviene sustituir el manual

Aparejo eléctrico a cadena
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El límite real del esfuerzo manual

Un aparejo a cadena manual resuelve perfectamente la elevación eventual de piezas de taller. El inconveniente aparece en el momento en que dicha tarea no se presenta bajo condiciones de esporadicidad: si con frecuencia los trabajadores mueven cargas un determinado número de veces por día, la demanda física acumulada comienza a verse reflejada en el tiempo de trabajo, en la fatiga de los trabajadores y hasta, en ocasiones, en la seguridad de maniobra cuando se suspende un izaje para no perder el tiempo en la producción, originando el tipo de situación de riesgo que un buen sistema de elevación debería eliminar.

El aparejo eléctrico a cadena ha sido pensado precisamente para afrontar estos casos: cede dicha demanda del operario a un motor eléctrico manteniendo el mismo principio de cadena de carga y gancho, pero en lugar de ser accionado mediante tracción manual, es puesto en movimiento con un pulsador. En esta nota veremos en qué condiciones funciona, qué instalación se necesita y, fundamentalmente, en qué es conveniente hacer el cambio del equipo manual que analizamos en la nota anterior de este mismo calendario.

El funcionamiento de un aparejo eléctrico a cadena

El mecanismo interno mantiene la misma lógica que el aparejo manual, el cual está compuesto por cadena de carga, gancho con traba de seguridad, freno de carga, pero el accionamiento ya no se hace de forma manual. De esta manera, el operario controla la elevación y el descenso mediante un pulsante colgante, sin tener que tirar físicamente de ninguna cadena, lo cual disminuye y prácticamente lleva a cero el esfuerzo físico repetido que exige el modelo manual.

Por tanto, y antes de comprar uno, hay que definir los siguientes aspectos técnicos centrales

• Capacidad de carga: igual que el modelo manual, se dimensiona en función del peso máximo real a mover, más el peso de los accesorios de enganche, aplicando el mismo margen de seguridad de referencia (aproximadamente 1,5 veces el peso máximo) que desarrollamos en la nota anterior de este calendario.

• Altura de alzada: el recorrido vertical que realiza el gancho, debiendo adecuarse a la altura disponible en la estructura donde se debe montar el equipo, altura que no puede ser modificada después de la instalación.
• Velocidad de elevación: a diferencia de la manual (donde la velocidad depende del ritmo de trabajo del operario), en el aparejo eléctrico la elevación se produce a una velocidad constante, la del motor (la que normalmente se expresa en metros por minuto). Este dato es importante en operaciones de repetición, toda vez que el tiempo de ciclo de cada izaje afecta de forma directa a la productividad general del taller.
• Alimentación eléctrica: monofásica o trifásica acorde al modelo, aspecto que se desarrolla a fondo en el siguiente apartado.

Aparejo eléctrico monofásico o trifásico: qué instalación necesitás

Previo a la elección de un modelo, es ineludible comprobar qué tipo de alimentación eléctrica hay disponible en el punto donde se va a instalar el aparejo. Normalmente, los aparatos eléctricos a cadena disponibles en el mercado suelen ser ofrecidos tanto en versión monofásica (220V, la habitual de la mayoría de los pequeños y medianos talleres) como en trifásica (380V, que es la característica de las plantas industriales y de los galpones que ya tienen resuelta la infraestructura eléctrica).

Si se decide optar por un modelo en trifásica sin tener esta alimentación disponible se requerirá una modificación eléctrica adicional que muchas veces no estaba incluida en el presupuesto inicial del proyecto. Por eso, retratar la instalación eléctrica del lugar de trabajo es una labor previa a decidirse por el modelo, no es un dato secundario que se resuelve a posteriori de haberse comprado el equipo.

Aparejo manual vs. aparejo eléctrico: cuadro comparativo

AspectoAparejo a cadena manualAparejo eléctrico a cadena
Fuente de energíaNinguna (esfuerzo del operario)Eléctrica (monofásica o trifásica)
Velocidad de elevaciónVariable, según ritmo del operarioConstante, definida por el motor
Esfuerzo del operarioAlto en uso frecuenteMínimo (solo maneja el pulsador)
PortabilidadAlta, no depende de instalación eléctricaLimitada al radio del cableado o tomacorriente
MantenimientoMecánico simple (cadena, freno, engranajes)Mecánico + eléctrico (motor, cableado, pulsador)
Uso idealElevación esporádica o en ubicaciones sin energíaElevación frecuente o repetitiva en punto fijo

Ventajas del aparejo manual

no depende de instalación eléctrica, funciona en cualquier ubicación, mecánicamente más simple y con menos puntos de falla que un equipo motorizado.

Limitaciones del aparejo manual

exige esfuerzo físico sostenido, la velocidad de trabajo depende del operario y se vuelve poco práctico en tareas de alta frecuencia repetidas a lo largo de toda la jornada.

Ventajas del aparejo eléctrico

elimina el esfuerzo físico repetitivo, mantiene velocidad constante, mejora los tiempos de ciclo en operaciones frecuentes que antes representaban un desgaste considerable para el personal.

Limitaciones del aparejo eléctrico

requiere instalación eléctrica adecuada (y confirmar si es monofásica o trifásica), suma mantenimiento eléctrico al mecánico, y no es portátil a cualquier ubicación sin tendido de cable previo.


Criterios concretos para decidir el salto

En lugar de recomendar de manera genérica, aquí están los criterios concretos que definen si es interesante pasar del manual al eléctrico:
• Frecuencia de uso en diario; si la elevación de cargas se realiza varias veces en cada turno de trabajo, el esfuerzo acumulado por parte del operario hace que se justifique motorizar la tarea y liberar este tiempo físico para otras actividades del taller.
• Disponibilidad del tendido de la instalación eléctrica; si no hay corriente en el punto de trabajo, el aparejo eléctrico deja de ser una opción factible sin realizar obra adicional que puede no justificarse económicamente.
• Peso de las cargas habituales; a mayor peso superior esfuerzo físico por izaje manual, va acelerando que motorizar la tarea repetitiva sea lo más adecuado.
• Personal disponible; en operaciones con poco personal, liberar al operario del esfuerzo de elevación le permitirá que este tiempo pueda dedicarse a otras operaciones del taller que también requieren su asistencia.

Influencia en la productividad del taller a lo largo del día

El tiempo que un aparejo eléctrico ahorra frente a uno manual en operaciones repetitivas tiene un impacto acumulativo que va más allá de facilitar el confort del operario a lo largo de una jornada completa. Cada izaje manual opera con un tiempo de tracción que dependerá tanto del peso de la carga como de la altura de elevación necesaria, mientras que el eléctrico opera con un tiempo de izaje constante, es decir, que no sufre variación alguna por ese cansancio que el operario va acumulando con el transcurso de la jornada. En aquellos talleres donde la elevación de piezas juega un rol central en el flujo de trabajo cotidiano (por ejemplo, en las operaciones de desarmado y armado sistemático motores o cajas de cambio) esta diferencia de tiempo por izaje, multiplicada por la cantidad de operaciones diarias correctamente identificadas, puede convertirse en una diferencia importante con respecto a la cantidad de trabajos que un taller puede procesar en una jornada.

Escenarios de uso y entorno de trabajo

El aparejo eléctrico presenta su óptimo rendimiento en instalaciones fijas, como galpones, plantas industriales o talleres donde existe un punto de trabajo fijado que puede permanecer permanentemente en un soporte, pórtico o riel. No es la solución adecuada para trabajos en los que hay que desplazar el equipo de un lugar a otro del predio con frecuencia o en cuyo caso hay que adaptarlo a un carro de traslación a la estructura disponible, sobre el cual ya hemos escrito otra nota en este calendario.

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En ambientes con humedad, polvo en suspensión o medioambientes con un exponiendoивание al intemperie, debemos verificar el grado de protección del motor y castillo eléctricos de la mejor forma de lo que aquel elegido, ya que de los mismos dependerá la durabilidad y longevidad de los componentes eléctricos que bastante más que de aquellos manuales, dado que aquellos no presentan partes eléctricas, resultando, por tanto, menos sensibles a este tipo de medioambientes adversos.

Mantenimiento preventivo

Previo a su uso

: – Inspección visual de la cadena de carga y los ganchos, al igual que para el modelo manual pero en el caso del modelo en cuestión no se afirma que este proceso sea igual para el modelo en cuestión que para el manual ya que las particularidades y requerimientos de una u otra versión son diferentes; – Comprobación de que el pulsante suspendido (el pulsador colgante, el pulsador de elevación, etc.) responde bien en ambos sentidos (la subida y la bajada sin que se trabe o se oponga ningún tipo de resistencia anómala); – Comprobación de que no haya cables ni conexiones eléctricas al aire o dañadas, una simple comprobación que evita riesgos eléctricos innecesarios.

Inspección periódica

: – Inspección del estado del motor y del cableado eléctrico hecha por personal cualificado que no podrá ni intentar resolver problemas eléctricos por su cuenta si no había sido suficientemente capacitado para ello; – Grasa para la cadena de carga indicada por el fabricante, asumiendo el mismo razonamiento que para el modelo manual; – Control del freno de carga, el deber de comprobar que sostiene sin sobreslizar el peso cuando se para el pulsante colgante en cualquier punto del recorrido; etc.

Mantenimiento a largo plazo

: – Revisión periódica del sistema eléctrico completo (desde el motor hasta el contactor pasando por el cableado) con el fin de poder anticiparse a las categorías de fallas previniendo que las mismas se presenten en un momento crítico del desarrollo del trabajo diario. – Reemplazo de la cadena de carga y componentes de desgaste en función de la periodicidad que será señalada por el fabricante así como en función del uso real que tenga el equipo.

Análisis de inversión: durabilidad y disponibilidad de repuestos.

El aparejo eléctrico en sí agrega un componente extra de mantenimiento en relación al manual (el sistema eléctrico) aunque en operaciones que son de uso frecuente la complejidad que agrega se ve compensada por el hecho de que se reduce el tiempo de ciclo por izado y se difumina el desgaste físico del personal a lo largo de la jornada. En la mayoría de los casos, la disponibilidad de repuestos (cadena de carga, componentes de motor, contactores…) castiga el proceso de elección de marca: cuanto más conocida y extendida sea la marca en el mercado local más fácil resulta obtener repuestos sin necesidad de importar (puede llevar semanas).

Para talleres que ya utilizan un aparejo manual y que están considerando incorporar equipamiento contaran como sistema de referencia el eléctrico como un adicional en el punto de trabajo de máxima frecuencia de uso y no para sustituir directamente el manual que, por cierto, pueden seguir usando ya que esta herramienta sigue siendo útil para trabajos puntuales y/o en puntos de trabajo que carecen de una instalación eléctrica.

Preguntas frecuentes

¿Puedo montar un aparejo eléctrico trifásico en un taller con instalación monofásica?

No sin adaptación. Un equipo trifásico requiere el suministro de 380V; si su instalación es monofásica de 220V, tendrá que optar por un modelo específico para esa alimentación o bien acometer una obra eléctrica adicional antes de la definitiva instalación del equipo.

¿El aparejo eléctrico sustituye y sustituye al manual?

No necesariamente, el eléctrico es el más indicado en el punto de trabajo de mayor frecuencia de uso, pero el manual sigue teniendo su justificada utilidad para trabajos puntuales, o en lugares donde no hay instalación eléctrica, quizás como parte de un sistema de elevación mixto en represente distintas necesidades del taller.

¿Qué ocurre si se produce un fallo en el motor en medio de un izaje?

El freno de carga es un elemento de seguridad independiente del motor, ya que su misión es la de sostener la carga en su posición ante un posible corte del suministro eléctrico y cuando el motor se detiene, que no permita el descenso descontrolado de la carga. Aun así, la revisión periódica de este componente por personal cualificado forma parte del proceso de intervención de este equipo con la función de garantizar que continúe ejerciendo esa función de seguridad crítica.

¿Cuánto tiempo real se ahorra utilizando un aparejo eléctrico en lugar de uno manual?

Depende del peso de la carga y de la altura de la elevación, pero en trabajos repetitivos ese ahorro se acumula a medida que avanza el día laboral: el eléctrico tiende a tener un tiempo de ciclo constante, mientras que el manual depende del ritmo del operario, que tiende a disminuir a medida que se avanza en el día de trabajo.

Antes de escoger el tuyo.

Pasar del aparejo manual al eléctrico no es una cuestión de “mejor o peor” equipo sino de qué es lo que exige tu operación en el día a día en términos de frecuencia de uso, instalación eléctrica posible, además del esfuerzo físico que estás dispuesto a ceder al motor en lugar de en el operario.

En Insumos y Máquinas trabajamos con elementos de elevación de la marca Fema, entre muchas otras, en versiones manual y eléctrica, monofásicas y trifásicas. Si estás considerando motorizar el punto de elevación más utilizado en tu taller o planta, o si necesitas estimar realmente el impacto en productividad que podría representar ese cambio, podemos acompañarte con la ficha técnica del modelo que mejor se adecúe a tu instalación eléctrica y al peso real de tus cargas habituales.

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